"Educar" para los griegos, era el delicado proceso de tutela y conducción, que realizaba el "paidos" o guía del niño que comenzaba a explorar el mundo y a prepararse para ser parte activa e integral de la sociedad. Guiar a un niño o a un adolescente, por lo mismo, ha sido a partir de entonces, uno de los servicios vocacionales más esenciales y maravillosos de cuantos realiza el ser humano.
Un acto de amor y vocación, como Educar, se transforma en un verdadero desafío en tiempos de crisis -un tiempo en que paradojalmente se prepara al estudiante para el presente, perdiendo el arraigo respecto del pasado y las directrices respecto de la trascendencia en que se construirán las sociedades futuras de nuestra civilización.
Acaso, esta situación no sea más que otro síntoma delatando la crisis que afecta a nuestras sociedades actuales, que no es otra que la crisis existencial frente a los valores que el ser humano no asume, abandona, posterga o delega, olvidando que la "responsabilidad ", más allá de un deber, forma parte de un "poder", respecto del cual debemos asumir una respuesta impostergable, consciente y fidedigna. Ésta es nuestra responsabilidad frente a la prioridad de Educar.
Más allá de toda percepción y consideración en torno a esta crisis, España -rescatando el lema: "Escuela Libre, Sociedad con Futuro"- aborda, en medio del Viejo Mundo, la caída de los cimientos morales que arraigaron siglos de tradición, en beneficio de una libertad, entendida a partir del separatismo y la intolerancia social.
"La Sociedad con Futuro" se enfrenta hoy en día a una realidad de la cual todos, en mayor o en menor medida, somos imperturbables o implicados testigos: "Los procesos de educación sistematizada se han agotado". La familia se desintegra delegando su responsabilidad al educador, en tanto, éste naufraga, inerme frente al sistema y ante una sociedad ingobernable que pierde cada día más su apertura al cambio consciente y su fe en la educabilidad y trascendencia espiritual del ser humano.
La genialidad de Albert Einstein define este proceso desde un prisma de reconversión, que bien pudiéramos aplicar a este tiempo estoico en el camino de Educar, en cualquier rincón del mundo, es pos de la más gratificante de las soluciones:
"No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La Crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la Crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.
Es en la Crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la Crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado".
Quien atribuye a la Crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera Crisis es la Crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin Crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin Crisis no hay méritos.
Es en la Crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin Crisis todo viento es caricia.
Hablar de Crisis es promoverla, y callar en la Crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única Crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla."