Estudiar la carrera de Dirección de Empresas Inmobiliarias


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Inmobiliaria es el término genérico aplicado a todo lo que tiene que ver con la tierra, en un sentido legal. La pieza real de tierra, el título, los impuestos de terreno, la compra y venta, el leasing habitacional, la renta, el desarrollo de la tierra e incluso los edificios y las casas están incluidos en el ámbito de la propiedad Inmobiliaria y las actividades de Hacienda que de ella se derivan.

Por lo general, el estado de la industria Inmobiliaria se utiliza como un indicador de apreciación de las economías locales y nacionales. Son precisamente estos indicadores, los factores que arrojan una base de apreciación para el universo de la Hacienda Inmobiliaria. El índice de ocupación de los espacios -especialmente de alquiler- y el aumento o disminución valorativa de la tierra se utilizan como indicadores para confirmar los índices positivos y negativos de la economía en un momento dado. Una alta tasa de ocupación, por lo general, apunta a una mayor actividad empresarial que se está desarrollando en un local determinado, estado o país. Una mayor valoración de la tierra es indicativa de que la gente posee recursos monetarios reservados para la inversión y, al mismo tiempo, un valor decreciente significa que los tiempos son difíciles y los propietarios están vendiendo sus propiedades a precios de ganga.

En los estratos sociales acaudalados y, en general, en el mundo de los inversionistas, accionistas y empresarios, la inversión en inmuebles suele ser, indefectiblemente, la mejor opción para apostar al incremento del capital, dentro de las inversiones enmarcadas en una producción a largo plazo. Obviamente, la inversión en el sector inmobiliario no puede ser considerada para un corto plazo de producción, porque los inversores no logran captar los beneficios que pueden llegar a obtenerse en uno o dos años de inversión.

Para obtener ganancias modestas, los inversores en el sector inmobiliario deben esperar al menos unos 10 años de producción e incremento. Aunque, por supuesto, esto no es tan simple como elegir una localidad, terreno o inmueble al azar y luego esperar diez años, con la expectativa de una serie de beneficios ya asegurados, puesto que ésta no es la forma estratégica en que se plantea una inversión en propiedades de bienes raíces.

La primera regla es tener siempre en cuenta la ubicación de la propiedad donde se va a invertir. Además, importa considerar los lindes del terreno y las características de las propiedades adyacentes, especialmente, analizar si existe algún peligro potencial en el ámbito particular o circundante de la propiedad. Otra consideración importante es cerciorarse de la existencia de planes de restauración en desarrollo o proyecto, en vía de optimizar un diseño de mejoramiento del área en la que se pretende invertir.

La ubicación de una propiedad es de suma importancia al momento de pensar en una inversión inmobiliaria, puesto que este factor esencial, generalmente, es el que por sí solo arroja la base del rango valorativo sobre el cual oscilará el precio, más alto o más bajo.

Cuanto más cerca se encuentre la propiedad respecto del centro de la ciudad, mayores posibilidades de elevar la cotización de su precio en comparación con las situadas en la periferia de la localidad, cuyo precio es siempre más bajo, por hallarse más lejos de las comodidades propias de la vida urbana, como centros comerciales, áreas de trabajo, ayuntamientos, estadios y puntos de abastecimiento y modernidad en general.

Por todo, en forma previa a la elección de compra de una propiedad de bienes raíces, siempre resulta prudente considerar todos los aspectos mencionados, como requisitos esenciales, además de otros de interés evidente, como: Limpieza y legalidad del título de propiedad -es decir, que no se encuentre sujeta a hipoteca, que no tenga sobre sí herencias dudosas o reclamantes adversos, que los costes adicionales para edificar o restaurar el lugar en un estilo personal sean los adecuados, que su precio sea acorde a la media en comparación con el precio habitual de mercado, que pueda apreciarse gráficamente a través de una columna de anuncios clasificados.

La Hacienda Inmobiliaria abarca muchos campos además de los considerados como tierras y bienes raíces, destacándose entre todas estas industrias, algunas que dependen de ella, como la Construcción y el Suministro de la Construcción, entre muchos otros. En síntesis, la industria de bienes raíces es uno de los mayores contribuyentes a la riqueza de la economía local y nacional de un continente y, por lo mismo, se han incrementado numerosos y diversos cursos, estudios y carreras para favorecer la comprensión, dominio de conocimientos e implementación profesionalizada de este auspiciosos mercado y de cuanto guarda conexión con este campo –razón que explica su auge actual y su ciclo de incremento internacional, beneficiando y perjudicando las economías, en conformidad a la toma de decisiones de los inversionistas, cada vez más especializados en esta modalidad de hacienda.