Estudiar la carrera de Estudios sobre el Desarrollo


Elije de entre la lista de países donde estudiar Estudios sobre el Desarrollo:

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Los ámbitos esenciales del ser humano y del desarrollo cultural de nuestra civilización -tanto oriental como occidental- consideran una prioridad los estudios pertinentes al ámbito de la Educación, como un fenómeno social y multicultural y como una prioridad en la vida del ser humano, dentro de un propósito personal y colectivo.

Descripción de la carrera:

Los estudios referidos a la Educación, a sus características y singular desarrollo, responden a una modalidad de investigación en Educación, destinada a especialistas del ámbito de la formación educativa- dentro de los contextos formales e informales. El enfoque suele estar en conexión con otros áreas de Desarrollo y las directrices de estudio en consecuencia con cambios globales y problemáticas emergentes dentro de la sociedad -especialmente los que dicen relación con la autonomía humana. Los Estudios de Desarrollo y Educación van dirigidos, prioritariamente, a especialistas en administración, organización y orientación educatica, docentes y paradocentes, psicopedagogos, psicólogos escolares o educativos. En segundo término, a especialistas en psicología aplicativa y a todos los profesionales con estudios superiores en el área humanista.

Calidades del estudiante:

Licenciados y especialistas universitarios pertenecientes al área educativa-humanista, que posean características singulares en torno a:

- Sensibilización frente a las problemáticas del mundo y conocimientos de las fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades derivadas de los fenómenos globales de modernidad, globalización y evolución de los magisterios educativos en todas partes del mundo.

- Capacidad de visualización de las necesidades que permitan optimizar las investigaciones y gestar nuevas y adecuadas políticas de educación.

- Creatividad para evaluar procesos de calidad, considerando la equidad y la autonomía, como prioridades fundamentales.

- Criterios de integración, liderazgo y trabajo de equipo que le permitan consolidar análisis con una consecuencia de soluciones que respondan a las necesidades más contingentes derivadas de una incontrolada globalización.

 Planes de estudio:

Los planes y programas de estudios corresponden a una malla curricular flexible, generalmente no superior a dos años de especialidad, cursada a través de modalidades dadas por un estudio monográfico, diplomado o dentro de un postgrado, impartido por universidades debidamente regladas y acreditadas. Las materias de asignatura debieran contemplar una renovación de la malla curricular educativa relacionada con: Fundamentos Psicológicos y Sociológicos de la Educación, Nuevas Didácticas y Metodologías educativas, Evaluación del sistema educativo, Planificación Educativa, Metodologías de Investigación, entre otras que conecten con los ámbitos culturales e históricos de aplicación empírica.

Inserciones laborales y expectativas ocupacionales:

El contexto macrosocial ofrece una demanda en 153 países especialistas educativos provistos de una renovada visión en el reconocimiento de la Educación, en relación con todos los ámbitos de desarrollo social. Tal demanda la encontramos especialmente a nivel gubernamental, en organismos como UNICEF, UNESCO y magisterios a nivel nacional e internacional. Las espectativas también se extienden a ámbitos no gubernamentales, como ONGs y organismos de cooperatividad humanitaria internacional, donde el especialista puede general una innumerable gama de proyectos de desarrollo. Por último, a nivel privado y autónomo, la generación de proyectos educativos relacionados con el desarrollo de la sociedad, forma parte de una de las proyecciones vocacionales y profesionales más innovadoras.

La vertiginosa transformación que en su tiempo impulsara la exploración espacial -a mediados del siglo pasado- produjo, no sólo un verdadero hito en el desarollo de la historia, las ciencias, la tecnología y todos los ámbitos de la sociedad, sino una repercusión de dimensiones incalculables en la vida de todos los habitantes de nuestro planeta.

El pequeño paso del hombre y el gran salto que significara para la humanidad, en aquellas décadas, alimentó pensamientos con proyecciones alucinantes -respecto de la evolución futura, material y espiritual, de nuestra civilización, a partir de prometedoras macrovisiones, que hasta el momento no se han plasmando.

En la actualidad, nos encontramos frente a los efectos del daño colateral de un progreso centrado en el materialismo, en el avance tecnológico y en el humanismo edificado sin fe. Nos encontramos coexistiendo aún en las limitaciones derivadas de la carencia de equidad de recursos, dentro de una sociedad que no previó la necesidad de un crecimiento espiritual y conciencial, en simbiosis con el progreso material.

Los sistemas de educación, tanto formales como informales, sufrieron en un principio grandes cambios, hasta el punto de dar inicio a la integración de grandes innovaciones en las políticas gubernamentales educativas y en los programas universales de formación humanística, científica y tecnológica, que comenzaron a impulsar reformas través de todo el mundo.

Sin embargo, no se previeron situaciones propias de los procesos que atañen a una variable tan impredecible, como la generada por la conducta humana. Los procesos contingentes al ser humano se han revertido en movimientos ingobernables; las respuestas reaccionarias de las generaciones actuales y de las transformaciones separatistas de los pueblos, dan fiel prueba de esta situación.

Durante las últimas décadas hemos sido testigos del creciente incremento de la transculturización y las emigraciones de las poblaciones buscando mejores oportunidades de vida, dentro y fuera de su propio país, continente e incluso hemisferio. Aún sin la influencia física de este proceso migratorio, percibimos cómo las generaciones actuales se han multiculturizado -sin moverse de su país, ciudad, hogar o escuela- a través de las repercusiones de una globalización imposible de contener, debido a los medios masivos de comunicación y relaciones sociales virtuales que intercomunican al mundo entero.

Europa y especialmente España, han asistido y asisten, con estupor, a la llegada masiva de población extranjera, proveniente de todas partes del mundo, fenómeno que popularmente ha sido denominado como boom migratorio, del cual se desconoce aún, su intensidad, importancia y repecusión, dada la diversidad de fuentes estadísticas que lo registran -básicamente: Padrón Municipal de Habitantes, Censo de Población y Viviendas y Estadísticas de Permisos de Residencia, sin considerar los índices de especulación de diferentes organismos respecto de las migraciones en el contexto de la ilegalidad.

Ante esta confusa multiculturalidad de la cosmopolita población de España y Europa, primordialmente, emergen nuevas limitaciones y demandas en una sociedad que progresivamente ha ido perdiendo sus raíces identitarias y se encuentra indefensa y desprovista de recursos para insertarse en la sociedad, puesto que el proceso de integración es aún demasiado incipiente.

En forma paralela, la sociedad española no ha dejado de experimentar -durante los últimos 50 años- una constante transición social, política y demográfica, caracterizada por un descenso en las tasas de fecundidad y una lucha sostenida por el aumento de la esperanza de vida. Ambos factores han dado lugar al fenómeno que se ha venido a denominar envejecimiento de la población.

Nos encontramos frente a niños y a adolescentes que poseen infinitas posibilidades de información y conocimiento, pero que desconocen los referentes o modelos de conciencia y discernimiento para leer y comprender el mundo en que viven. Nos encontramos con adultos superados por las exigencias materiales que una sociedad de consumo, enfrentada a una crisis de valores, les demanda satisfacer. Nos encontramos con una de las imágenes más apabullantes en la historia de la humanidad: "El ser humano expuesto a su propia vulnerabilidad."

Nuestra Crónica de un Progreso Anunciado, nos ha guiado hacia una realidad que algunos vanguardistas pensadores ya elucubraban durante el siglo pasado: El viejo continente ha envejecido. La necesidad de un cambio que revitalice a la sociedad -a partir de la educación, en su sentido más prístino- hoy se deja sentir como una llamada ineludible.