Estudiar carreras de Traducción Científico-Técnica
La traducción científico-técnica es la traducción de textos especializados de la ciencia, la ingeniería, la medicina y la industria. Los documentos más habituales son manuales de uso, especificaciones técnicas, patentes, fichas de seguridad, documentación de software, artículos de investigación, documentos de ensayos clínicos y prospectos de medicamentos. Quien lee estos textos actúa a partir de ellos, por lo que la traducción debe ser exacta, coherente y clara.
La formación combina tres áreas. La primera es la lengua: un nivel muy alto en al menos dos idiomas y el dominio de las convenciones de redacción de los textos técnicos. La segunda es el conocimiento de la materia, suficiente para entender lo que el texto describe. La tercera es el método: documentarse, elaborar glosarios y bases de datos terminológicas, trabajar con memorias de traducción y revisar la traducción automática, tarea que se conoce como posedición. Muchos programas incluyen también la localización, es decir, la adaptación de software y productos a otro mercado, y nociones sobre el trabajo como traductor autónomo.
Titulaciones y niveles
Hay dos vías habituales de acceso a este campo.
- Un grado en traducción con especialización técnica. En España, el grado en Traducción e Interpretación tiene 240 créditos ECTS y los másteres universitarios tienen 60, 90 o 120. En el resto de Europa, un grado tiene 180 o 240 créditos ECTS y un máster suele tener 90 o 120. La traducción científica, técnica o médica es normalmente un itinerario de los últimos cursos del grado o el contenido de un máster.
- Un grado en ciencias o ingeniería y, después, formación en traducción. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) señala que quienes estudian materias técnicas, como ingeniería o medicina, pueden ofrecer un nivel de traducción más alto. Estos titulados suelen completar su perfil con un máster o un curso de posgrado en traducción.
Universidades y centros privados ofrecen además cursos cortos, a menudo en línea, sobre tecnologías de la traducción, traducción médica o traducción de patentes. Terminan con un certificado del propio centro. Conviene preguntar qué reconocimiento tiene ese certificado.
En el nivel de máster existe un indicador de calidad neutral: el European Master's in Translation (EMT), un sello que la Comisión Europea concede a programas universitarios de traducción. En 2026 la red reúne 81 programas de 79 universidades en 24 países. El sello se refiere a los programas de traducción en general, no solo a los técnicos, de modo que hay que revisar el plan de estudios de cada uno.
Dónde estudiar
Nuestro directorio incluye actualmente un centro en esta materia: Riga Technical University, en Riga (Letonia). Su lista de programas en letón incluye un programa profesional de grado en traducción técnica (Tehniskā tulkošana un tekstveide) y un máster profesional en traducción técnica y terminología (Tehniskā tulkošana un terminoloģija). Quien solicite plaza desde otro país debe preguntar a la universidad en qué idioma se imparten y con qué combinaciones de lenguas trabajan.
En otros países, la traducción científico-técnica se estudia dentro de las titulaciones generales de traducción. Para un estudiante hispanohablante, lo primero es comprobar que el español figura entre las lenguas de trabajo del programa. Otros criterios útiles para comparar:
- las combinaciones de lenguas que se ofrecen
- los campos que se trabajan: ingeniería, informática, ciencias de la vida, medicina, patentes
- la formación con memorias de traducción, gestores terminológicos y traducción automática
- las prácticas en empresas o los encargos reales de traducción
- si el título es oficial en su país y, en el caso de un máster, si tiene el sello EMT
Salidas profesionales
Los titulados trabajan como traductores autónomos, en plantilla en empresas de traducción o en los departamentos de documentación de empresas industriales, farmacéuticas y de software. Otros perfiles relacionados son los de terminólogo, revisor, poseditor de traducción automática, especialista en localización y redactor técnico. En medicina y farmacia se traducen historias clínicas, documentos de consentimiento, folletos farmacéuticos, información regulatoria y material de investigación.
Las cifras oficiales de Estados Unidos dan una idea del mercado. Según el BLS, en 2025 había unos 73.900 puestos de intérpretes y traductores. El 30 % trabajaba en servicios profesionales, científicos y técnicos y el 28 % por cuenta propia. Se prevé que el empleo crezca un 2 % entre 2025 y 2035, por debajo de la media de todas las ocupaciones, con unas 6.000 vacantes al año, en su mayoría para sustituir a quienes dejan la profesión. En general no es una profesión regulada: según la misma fuente, no suele exigirse una certificación general, y el nivel puede demostrarse con pruebas de certificación voluntarias.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta un título de ciencias para dedicarse a la traducción técnica?
No. La mayoría de los traductores accede con un grado en traducción o en lenguas y se especializa después. La formación en ingeniería, medicina o ciencias es una ventaja, y quienes la tienen pueden añadir un máster en traducción.
¿Cuánto dura la formación?
En España, el grado dura cuatro años (240 créditos ECTS) y un máster universitario, entre uno y dos (de 60 a 120 créditos ECTS). En otros países europeos hay grados de tres años (180 créditos ECTS).
¿La traducción automática sustituye al traductor técnico?
La traducción automática ya forma parte del trabajo. El traductor revisa y corrige el texto generado por la máquina (posedición) y utiliza memorias de traducción y bases terminológicas. Por eso los programas actuales enseñan estas herramientas.
¿Qué es el sello EMT?
El European Master's in Translation es un sello de calidad de la Comisión Europea para programas universitarios de traducción de nivel de máster. No sustituye a la acreditación oficial del título en su país.